¿Qué es el movimiento realfooder y por qué lucha contra los ultraprocesados?

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Plato con comida fresca referente a realfooding

Realfooding, realfooder o, como su traducción literal indica, comida real, es una de las últimas tendencias gastronómicas que muchos comensales han empezado a poner en práctica. Tanto es así que incluso ya hay cadenas y marcas de restauración especializadas en servir solamente este tipo de comida, por ejemplo, Honest Greens en España.

Te contamos en qué consiste este movimiento y qué trata de evitar.

¿Qué es el realfooding y por qué es una tendencia positiva?

En general, clientes y comensales estamos poco acostumbrados a prestar atención a los valores nutricionales e ingredientes en alimentos y comidas que consumimos a diario. La realidad es que nos dejamos llevar y aconsejar por la industria, las costumbres o tradición de una región o sociedad cuando, en ocasiones, esto puede provocar seguir un estilo de vida o dieta alimentaria no muy sana para nuestra saludo o estilo de vida. A raíz de estos hechos y comportamientos, nace el «realfoodismo»: un movimiento que pretende hacernos conscientes de los ultraprocesados y llegar a evitarlos, defendiendo el consumo de «comida real», sin estar ultra preparada.

A diferencia de otras modas alimentarias de los últimos tiempos, el «real fooding» no es una dieta, ya que no se propone como objetivo el perder peso o ganar musculatura o cualquier ámbito del aspecto físico con una fecha final, sino que se trata de implantar un cambio en la alimentación que se hace normalmente para evitar consumir alimentos con ingredientes nocivos o no sanos para nuestra salud.

¿Qué son los productos ultraprocesados?

Según Carlos Ríos, creador de este movimiento, el 80% de los alimentos expuestos en un supermercado pertenecen a la categoría de preparaciones industriales «ultraprocesadas». Es más, Ríos nos explica: «los ultraprocesados no tienen ningún alimento completo, sino largas listas de ingredientes que suelen implicar un procesamiento previo como la hidrogenación, fritura de los aceites, hidrólisis de las proteínas, refinación de cereales y harinas, etcétera.«

Algunos de estos conceptos nos van sonando cada vez más por ser tan comunes en nuestras compras, sin embargo, es importante conocerlos para tener más información y educación acerca de lo que conllevan para nuestro organismo. 

Las investigaciones en el campo de la alimentación apuntan, cada vez más a menudo, a que los ultraprocesados son, en parte, culpables de problemas tan comunes en la sociedad occidental como el sobrepeso, la vida sedentaria o algunos tipos de cáncer

Estos alimentos están destinados a ser comercializados y consumidos de manera masiva, de ahí que tengan sustancias o procesos de fabricación que despiertan en nuestro organismo una sensación de saciedad dulce, gustosa, pero que, en el fondo, sea un alimento «vacío» en nutrientes y aportes por así decirlo. 

“Los ultraprocesados cuentan con características organolépticas de procedencia industrial que estimulan el apetito de manera intensa.” Afirma Ríos.

Este tipo de alimentos de los que hablamos suelen tener publicidad y anuncios en muchos soportes de los que consumimos y se asocian a comportamientos competitivos o saludables, como los desayunos, las meriendas después de hacer deporte o una cena rápida con fideos instantáneos. De esta manera se crea en nosotros una percepción positiva de ellos y, a largo plazo, una dependencia tras un hábito de consumo.

¿Cómo detectar un ultraprocesado?

Cada vez es más fácil reconocer los alimentos ultraprocesados, sin embargo, hay algunos que pueden sembrar dudas. Para asegurar que tu compra está siendo «real» con alimentos no ultraprocesados, debes prestar atención a la etiqueta de ingredientes y valores energéticos (la tabla blanca donde normalmente pone el valor de las calorías, azúcares, etc).

Poniendo un ejemplo: si queremos comprar una pechuga de pollo y en la información de la bandeja dice que el 45% de la composición es pollo, resulta que en realidad vas a comer poco pollo y lo demás serán derivados o azúcares, aceites refinados, etcétera. la realidad es que la legislación no prohíbe o castiga este tipo de etiquetados o producción de estos alimentos por lo que es 100% legal que un producto nos muestre su «bajo contenido en azúcar» como eslogan pero en la realidad lleve un alto porcentaje de edulcorantes y endulzantes libres que poco tienen que ver con ser saludables o buenos para nuestro organismo. 

Aquí te dejamos un par de atajos donde poder diferenciar la comida real de la comida «no real» o «fake food» cuando vayas a hacer la compra, pedir en un restaurante…

Infografía Realfood Infografía Ultraprocesados - fakefood Fakefood

Los buenos procesados como soporte

Pero no todo va a ser una mala noticia, en el mercado también hay un tipo de alimentos que se pueden cateogorizar como “buenos procesados”. Los buenos procesados son aquellos alimentos que están mínimamente procesados, han sido modificados con alguna grasa, aceite, azúcar o sal como puede ser el gazpacho embotellado, el tofu, el queso de untar… Aun así, sigue siendo recomendable consumir preferentemente alimentos catalogados como buenos procesados para apoyar tu alimentación basada en comida real. Es decir, se pueden combinar alimentos de «realfooder» con algunos que no lo son tanto, como los buenos procesados, ya que la filosofía o movimiento que te contamos persigue que lo pases bien, comiendo bien y no nos obsesionemos con lo «bio», lo sano o lo «sin azúcar».

Algunas cuentas en Instagram que nos ayudan a mantenernos al día de las novedades de esta tendencia.

CARLOS RÍOS @carlosriosq

Carlos Ríos es el responsable de que la “letra pequeña” de los alimentos haya cobrado importancia en nuestros hábitos alimenticios. Es el pionero en este movimiento y en su perfil de Instagram tiene historias destacadas donde visita los supermercados más comunes como Lidl o Mercadona y desenmascara los ultraprocesados. Además, él mismo también comparte fotos de comida real y algunas recetas que ayudan a buscar la variedad y nuevos platos dentro de este nuevo movimiento.

GABRIELA URIARTE  @Gu_nutricion

Gabriela es una dietista-nutricionista que también lucha contra los ultraprocesados. Autora del libro “Sin dieta para siempre”, en el que nos ayuda a prescindir de la báscula tan solo con cambiar los hábitos alimentarios, comiendo comida real. En su perfil podrás encontrar las recetas que ella utiliza para llenar sus tuppers.

AITOR SÁNCHEZ (MI DIETA COJEA) @MiDietaCojea

Siguiendo en la línea de Instagramers nutricionistas, encontramos a Aitor Sánchez, que nos facilita contenido relacionado con la nutrición y la ciencia de los alimentos.

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